Violencia hacia los Hijos

He tratado desde varias perspectivas la violencia, tipos de violencia (física y psicológica), ejercida durante diversos momentos (noviazgo, matrimonio) y principales ejecutada hacia las mujeres.

Ahondaré en la violencia física y psicológica ejercida hacia los hijos.

Las mujeres contamos con un instinto maternal, el cual conlleva implícito el amor incondicional a los hijos, y siempre y lo más importante es el amor, el cuidado.

Pero todo este esteriotipo en sin número de ocasiones es roto, no llevado acabo e incluso violado y ultrajado por la violencia de la madre a los hijos (existen por supuesto violencia por parte de los padres, mas no lo abordaré en este artículo).

La violencia recibida en la infancia fácilmente puede ser repetida en los hijos, porqué preguntarán ustedes.

Al ser pequeños vamos adoptando los patrones de los padres

Aprendemos de los padres en una primera instancia a relacionarnos con los demás. Si venimos de una familia armónica en la cual la madre ayuda, reconoce, alienta y pone límites a los hijos, como niños esto es lo que aprenderemos.

Cuando en nuestra casa materna somos golpeados, descalificados, abandonados emocionalmente los pequeños vemos este patrón como una forma de vida y sentimos que es normal. Pensando que todos los niños son maltratados por sus padres. Y aunque nos cause mucho dolor el ser golpeados y descalificados sobrevivimos y crecemos. El maltrato emocional, psicológico y físico no ocasiona que odiemos a los padres, los seguimos amando a pesar de todo.

Al llegar al momento de juntarnos con una pareja y tener hijos, el patrón de violencia aprendido en la infancia es repetido.

En realidad nadie nos enseña a ser mamás y solamente sabemos ejercer la violencia bajo la cual fuimos educadas.

Como mamás por las noches sufrimos de un tremendo remordimiento por el dolor ocasionado a los hijos. Prometemos que seremos «buenas mamás» y trataremos con cariño a los hijos. Al los dos días actuamos violentamente.

Surgiendo las preguntas ¿qué me pasa? ¿por qué no puedo amar a mis hijos?

Ocasionándonos más culpa y mucho enojo, enojo que volcamos en los hijos y luego surge la culpa etc. Atrapándonos en un círculo vicioso al parecer sin salida.

Imaginen que alguien los invita a jugar cartas y ustedes solamente saben póquer ¿podrían jugar otro juego? ¿qué requerirían para aprender a jugar «pula»?

Lo mismo sucede con los hijos, de pequeños asimilamos una forma de educar y tratar a los hijos (en este caso violentamente) y por mas que queramos hacerlo diferente no podemos porque no conocemos otra forma. Al igual que ejemplo de las cartas tenemos que aprender un juego nuevo.

Por ello para parar el maltrato a los hijos debemos aprender otras formas de amar. Se requiere más que los consejos de las amigas, sino un curso en forma con ejemplos, pruebas y ensayos. Es decir, un guía que nos vayan orientando. Para cambiar una conducta primero tenemos que aprender otra para soltar la primera.

¿Dónde podemos aprender?

Las delegaciones ofrecen cursos para padres.

La psicoterapia puede guiarlas y darle las herramientas necesarias para modificar el patrón de violencia. Pueden contactarme [email protected] o llamar al 5595 2540.

Recuerden si empezamos a amar sin violencia, nuestros hijos al convertirse en padres no repetirán el patrón de violencia en sus hijos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Recientes

Encuestas

Con los años he aprendido que...

View Results

Cargando ... Cargando ...