Madres, Mosaicos de Colores

La relación madre e hija en ocasiones se torna conflictiva causando culpa, desasosiego, aprende a mejorar la relación con ella…

Evoca un momento de tu niñez en el cual te sentiste temerosa, insegura, ofendida, angustiada… Ahora piensa quién estuvo a tu lado para ayudarte a superar dicho sentimiento, lo más probable es que hayas recordado a tu madre, mamá, mami junto a ti.

La madre es quien crea el hogar, ese lugar al cual llegabas, te sabías segura y daba la sensación de pertenencia.

Al crecer, juzgamos y empieza el conflicto

Como hijos, es ley de vida juzgar y opinar sobre la crianza recibida; en ocasiones dichos juicios son severos y no tomamos en cuenta a la madre; su historia de vida, sus carencias insatisfechas, las necesidades de esos momentos, la ignorancia en ciertos aspectos, y olvidamos que sus decisiones y ejecución estuvieron basadas en el amor y en la búsqueda de nuestro bienestar.

Como muchas, hoy tienes sentimientos ambivalentes respecto de tu madre, a veces muy positivos, otros negativos e intermedios, es normal. Las personas somos como un mosaico formado por muchas piezas, algunas coloridas, otras opacas, otra más francamente negras; dichos pedazos van brillando según la luz que ilumina, dependiendo desde dónde la miremos, y quién lo mira.

Si miras bien, verás un cuidado reflejado en las actitudes y acciones de tu progenitora, pues estuvo guiado por el instinto maternal, el cual es innato y lo defino como el cuidado de lo propio.

Deja entrar la luz para mirar el color en la relación con tu madre. Perdonar generalmente es visto como signo de debilidad o pérdida de una batalla. Perdonar tiene que ver más contigo que con el otro. La posibilidad de moverte o liberarte del pasado es una decisión consciente que puedes elegir. Ganas al perdonar, liberar tus emociones y avanzar.

Perdona, acepta y avanza

Te invito a reconciliarte con tu pasado para ser libre en el presente, por ello sugiero en este mes resolver los asuntos emocionales pendientes con tu madre.

  • Ponte en contacto con tu mamá, llámala, escríbele y manifiesta  agradecimiento de lo que sí te dio.  Marcarle las fallas no cambia lo faltante. Si te enfocas en lo que sí hay, empezarás a tener una sensación de plenitud y agradecimiento que enaltecerá tu alma.
  • Enorgullécete de ella y de ti, porque tú eres un reflejo de sus cualidades. Pregúntate ¿cuáles son?
  • Deja de criticarla y enfócate en mejorar los aspectos negativos de ella que hoy tú repites; busca ayuda profesional, información, capacitación; haz lo que requieras para cambiar lo que te disgusta de ti misma. Hoy tú eres responsable de las actitudes, tratos, modos que tienes hacia otros, ¿no te gustan? Deja de culpar a tu madre y decide cambiarlos en tu favor, para tu bienestar.
  • Basa tu relación con ella en el presente como dos personas adultas. Pregúntate: ¿qué tienen en común? ¿Qué pueden compartir hoy con lo que cada una es?
  • Si hoy eres madre, replica las experiencias positivas de infancia y adolescencia con tus hijos y cambia aquello que deseaste fuera diferente. Recuerda que también hoy manifiestas ese instinto maternal, cuidar a los tuyos, enriquécelo concientizando que estás en el presente y no enfatizando el pasado no resuelto.

¡Incluye en tu vida lo positivo de tu madre y suelta el resto!

Madre = hogar = pertenencia = seguridad

Instinto maternal = cuidar a lo propio

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