Efecto Camaleón

¿Hasta dónde complacemos para ser amados?

Al conocer a otra persona románticamente tendemos a “mostrar nuestra mejor cara,” siendo amables, complacientes, halagadores, somos monedita de oro en un principio.

Algunos permanecen en esta etapa de complacencia y amabilidad extremas ocultando su verdadera identidad. Comenzando así, un efecto camaleónico en el cual, a través de la complacencia se adoptan los gustos, ideas, amistades y objetivos de la pareja.

Si la pareja es futbolera amamos el futbol, si es creyente nosotros también, pudiendo pasar de futboleros a apasionados del arte, o de creyentes de Dios a ateos indistintamente dependiendo de la pareja en turno.

Existe una diferencia entre la adaptación de una pareja y, la total sumisión a la misma. La sumisión conlleva la renuncia de nuestro ser, mientras que la adaptación lleva implícita la negociación. Siendo la negociación la exposición de ambos puntos de vista para llegar a un acuerdo.

¿Acaso no debemos fusionarnos para ser UNO con la pareja?

El ser uno, en el caso de lo camaleones, no es la suma de dos sino la resta de uno de los integrantes.

¿Cómo saber si somos camaleones?

Si escuchas comentarios de amigos(as) en la siguiente línea:

  • Ya nunca sales con nosotros, nos has relegado.
  • Has cambiado, eres la sombra de tu novia(o), actúas y piensas como ella (el).
  • Anteriormente poseías ideas propias.

Dichos comentarios son un espejo indicativo del resultado de la complacencia extrema siendo esta la anulación de la propia existencia.

¿Qué sucede cuando termina una relación camaleónica?

Aquel que complació se queda sin vida, no recuerda lo que hacía antes de convertirse en ese ser que la pareja deseaba.

Desconoce qué le deleita, olvidó alimentarse el alma siendo las sensaciones de desorientación y desdicha  las imperantes.

¿Por qué nos fusionamos?

Las ideas reinantes por excelencia son:

  1. Para ser amado debemos complacer.
  2. Miedo al rechazo.
  3. Amar es darlo todo sin pedir nada a cambio.
  4. No me cuesta nada complacer.

Los camaleones cambian su piel (camuflaje) para combinarse con su entorno desapareciendo visualmente, sobreviviendo a sus predadores.

Por qué querríamos los humanos pasar desapercibidos en nuestro entorno, ¿es acaso el precio que se paga cuando amamos de verdad?
¿Aseguramos a través de la complacencia el amor del otro?

Amar es gratificación, es bienestar, es dar y recibir, es negociar y no implica renunciación total de ninguna de las partes.

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